

Lila Arenas
Consejero de Facultad
En no siendo nuestro animus que los caminos de la Facultad corran a la deriva, como parece ser su fiel cometido, dan cuenta de ello los mefíticos aires que son el panorama que vislumbra el estudiante que deambula por los pasillos y patio de nuestra facultad en vacaciones, esperando probablemente ver la lista recién subida de sus notas.
El principio auriga de unión entre profesores y alumnos, se dice siempre ha sido y será el mantener y elevar el nivel académico de nuestra Facultad.
La lucha es noble ciertamente, tornase esta en lance, en una brutalidad de mal genero, en una graciosa representación de sainete, cuando sucede que ante la impavidez de los alumnos, la mayoría de profesores faltan a los deberes que se consignan en el estatuto y en la ética docente, solo atinando ha volverse cómplices de esta sedición hacia la educación universitaria.
Las triquiñuelas políticas mediante y los concursos de nombramientos con inflación de puntajes y calificaciones negociadas con antelación, han sido la fácil vía de ingreso de un gran numero de profesores que enseñan actualmente en nuestras aulas. En el concurso de nombramientos que se lleva a cabo, con estupefacción se han visto ya los resultados de postulantes, los que por años como docentes han sido causa de truncar la vocación de estudiantes en determinadas especialidades (como penal, laboral y constitucional), desprestigiando nuestra facultad, encontrándose ahora casualmente, superando por abismales diferencias los puntajes de postulantes de reconocido y superior nivel.
Ad portas de comenzar un nuevo semestre, algunas cosas deben quedar claras. Se trata ahora de levantar la mirada y la mano, y denunciar a ese profesor impuntual, a ese profesor que pocas veces o casi nunca asiste a dar clases de la manera mas descarada e injustificada, el Estado le paga por esas horas preparando su clase, y que jamás lleva a cabo. No se trata de perennizar este fatal continuismo que solo tendrá como fin, la debacle de la formación académica en nuestra Facultad, y las puertas de las oportunidades laborales tapiadas para nuestros egresados.
Es para estos fines que los estudiantes debemos estar unidos, porque no podemos permitir que se siga dejando de lado, supeditando a particulares intereses, nuestra Universidad, nuestra Facultad y nuestro futuro profesional.
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